Huella Andina: más de 600 km de increíbles senderos en la Patagonia Argentina

Durante enero y febrero de 2017 Martín Lizondo, 27 años, de la ciudad de La Plata (Buenos Aires), tuvo las que él llamó “las mejores vacaciones de mi vida” … recorrer los más de 600 km de los maravillosos senderos que forman la Huella Andina, un sendero de larga travesía que recorre las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut, desde Villa Pehuenia hasta el lago Baguilt.

En esta entrevista, Martín nos cuenta su viaje y da varios tips para los que se propongan disfrutar la hermosa aventura de recorrer la Huella Andina.

– Martín, contanos un poco de vos: ¿hace mucho disfrutás del trekking? ¿hiciste salidas extensas antes de hacer la Huella Andina?

Siempre me gustó la vida al aire libre y los campamentos. Es algo que aprendí a amar gracias a mi familia y al movimiento Scout, del cual formo parte actualmente como dirigente.

Específicamente el “trekking”, es decir, excursiones a pie en terreno agreste, son mi actividad preferida. Todos los años hago salidas a la montaña, desde los 14 años, y con la mochila puesta (campamento volante) desde los 17.

Antes de hacer la Huella Andina, mi salida más larga a pie había sido de 5 días. La Huella me llevó 42 días, de los cuales 34 fueron de caminata.

– ¿Hiciste alguna preparación física antes?

La actividad física siempre es buena. Durante el año ando mucho en bicicleta, camino bastante para ir a trabajar y paso gran parte del día en movimiento. Unos meses antes de la Huella empecé a prepararme con mayor intensidad, yendo al gimnasio y caminando todos los días una hora con la mochila puesta. No soy un deportista, pero trato de mantenerme en estado saludable.

– Contanos cual es la lista con la que armaste tu mochila y el equipo para el viaje

ROPA DE USO DIARIO
– Remera sintética
– Pantalón de secado rápido
– Sombrero sintético para el sol
– Cuellito tipo “buff” de merino (blanco para el sol)
– Zapatillas de trekking
– Medias de merino
– Anteojos de sol

MOCHILA

Peso base de la mochila: 6,4 kg aproximadamente, elementos en la mochila:

PRINCIPALES 4 (2,9 kg)
– Mochila de 48 litros
– Carpa para 1 persona (con piso adicional)
– Bolsa de dormir de pluma – 7°C
– Colchón inflable (no autoinflable)

ROPA (1,2 kg)
– Camiseta manga larga de merino con cierre
– Campera impermeable (sin abrigo)
– Campera de pluma (en bolsa casera sirve de almohada)
– Pantalón desmontable
– Calzoncillo extra
– Medias largas extra de merino

COCINA (0,28 kg)
– Olla de titanio con pico para 1 persona (sirve como olla, pava, taza)
– Calentador portátil tipo “araña” (a veces usé garrafa, no siempre)
– Mate+bombilla
– Tenedor-cuchara (partido al medio)

ASEO (0,35 kg)
– Toalla de secado rápido
– Papel higiénico
– Jabón blanco
– Cepillo de dientes chico + pasta concentrada
– Peine

BOTIQUÍN DE 1° AUXILIOS (0,2 kg)
– Venda elástica de 10 cm.
– Gasas de 10×10 (2 unidades)
– Alcohol yodado
– Pastillas de carbón
– Ibuprofeno
– Antialérgico

ELEMENTOS VARIOS (1,5 kg)
Electrónica: celular + cargador, cámara automática + funda + cargador, linterna LED chiquita.
Orientación: mapas de la Huella + mapa rutero + brújula plástica.
Kit de reparación: aguja + hilo, cinta aisladora, parches, tubo de aluminio para varilla.
Otros: navaja sencilla liviana, anotador de bolsillo + lápiz (partido al medio), fósforos (cajita chica), encendedor, gomitas elásticas, bolsitas de nylon, soguín de 3 metros, cubre mochila.
Pesca: caña para mosca, reel, moscas (en latita de vetún), linea extra.
(Las bolsitas son caseras, hechas con aislante hidrófugo + hilo y aguja)

– Luego de haber recorrido la Huella Andina harías algún cambio en el equipo que armaste, ¿agregarías o quitarías algo?

Haría algunos cambios, sí. Como ustedes saben, con cada travesía se aprenden muchas cosas. Mi tendencia es con el tiempo llevar cada vez menos cosas, para cargar con menos peso y disfrutar más plenamente de la caminata.

Hace dos años fue que comencé a incursionar en el tema “peso” de la mochila. Fue a raíz de una tendinitis que tuve, por sobre esfuerzo, seguida de una rehabilitación. Me planteé la necesidad de llevar una carga liviana para ejercer menor presión sobre los talones. Empecé a armar listas, pesando objeto por objeto. El resultado fue que pasé de cargar aprox. 12 / 15 kg de peso base, a 5 / 6 kg aprox. Al volver me di cuenta que podría llevar incluso menos.
Para el que le interese, tengo un artículo publicado sobre el tema en el siguiente link: homotheoreticus.wordpress.com

– ¿Qué llevabas en las etapas para comer?

La Huella está muy bien armada logísticamente para que nadie se muera de hambre. Hay puntos de abastecimiento generalmente en cada cabecera de etapa. A veces hay puntos de abastecimiento cada dos días y lo máximo cada tres. Si bien las proveedurías de los campings suelen ser caras y ofrecen poca variedad, para el caminante agotado son más que suficientes. En las etapas de conexión se pasa por localidades con más variedad y precios.

Llevaba siempre poca comida para no cargar con mucho peso. Mi comida diaria era básicamente:

a) Un buen desayuno antes de arrancar la caminata del día. Podía ser un café con galletitas, avena, cereales, algo con bastantes calorías.

b) Un almuerzo ligero, que generalmente era atún o fiambre. Armaba los sandwiches antes de salir, para no cargar con latas.

c) Alimentos para “picar” todo el camino: barritas de cereal, bizcochitos, galletitas, granola.

d) Cenaba temprano y como ya estaba instalado, podía tomarme mi tiempo para cocinar. Todo dependía de lo que había disponible: desde polenta hasta una buena milanesa. Muchas veces no cocinaba por el cansancio y comía frío.

Llevaba siempre sopas instantáneas, que yo llamo “sopas de emergencia”, algo de granola o cereal de más por las dudas.

No llevaba bolsas enteras de arroz o fideos, solo la cantidad mínima. Todo lo compartía y hacía intercambios con otras personas. Creo que no convienen los paquetes enteros de arroz, porque alimentan poco, tardan en hacerse y pesan mucho.

Extrañé mucho el mate, porque no llevé yerba ni termo. Tomé mate cuando compartía fogón con algún grupo de campistas; y al final de todo, compré yerba para el Lago Baguilt. Fue mi momento de despedida de la Huella.

– Llevaste una caña de pescar, contanos cómo y dónde te fue bien con la pesca.

Me encanta pescar desde que me enseño mi papá en Tierra del Fuego, donde me crié. A la Huella llevé mi caña de mosca n° 5, con línea de flote, que es bastante versátil. Si quería que se hundiera un poco pescaba con streamer, si no, con seca.

Como muchos sabrán, los mejores horarios para pescar son a la mañana temprano y a la tardecita / noche. Pero yo a la mañana estaba ocupado caminando y a la noche estaba cansado de tanto caminar… así que pesqué menos de lo planeado, pero cuando lo hice me divertí mucho.

En Villa Pehuenia saqué una linda trucha que hicimos con mis amigos a la parrilla. Después cuando ya estaba solo, saqué una en el Lago Krugger. Se me escapó una trucha-monstruo en el río Arrayanes, que peleó 40 minutos y directamente no la pude sacar. En otros lugares no tuve suerte; pero como otros pescadores entenderán, lo lindo de la pesca con mosca es “castear” y disfrutar de la belleza del lugar, con o sin pique.

– Un tema importante es el agua. ¿Qué estrategias usaste con esto?

La Huella Andina pasa constantemente por fuentes de agua potable: arroyos, ríos y lagos. Es un verdadero lujo. Para que se den una idea, terminaba llevando una botella de apenas medio litro y me sobraba, porque la recargaba constantemente. Lo máximo que llevé en un tramo fue 1 litro y medio, como excepcional.

No usé filtros ni pastillas potabilizadoras, porque el agua es muy pura. Si dudaba de la limpieza simplemente seguía hasta el próximo arroyo. Lo único que hay que evitar es el agua estancada o la que está muy cerca del ganado.

– Contanos sobre el pernocte al final de cada día, ¿qué tal los campings donde estuviste? ¿Te pasó pernoctar solo? ¿Cómo fue esa experiencia?

Toda la Huella Andina cuenta con áreas asignadas para acampar. Excepto en caso de necesidad y que “te agarre la noche”, es importante respetar estas áreas, con el fin de generar el menor impacto ambiental posible.

En casi todas las etapas existe la posibilidad de encontrar un camping con el mínimo de servicios, al principio o al final. Está en la planificación de cada uno, calcular las horas de caminata diarias y prever dónde pasar la noche.

Cuando acampé solo, por ejemplo en Tapera de Lagos, camino a Villa La Angostura, la experiencia fue tremenda. Pero uno nunca está solo del todo, lo acompaña el fuego y los sonidos del bosque.

Hay varios tramos que no tienen camping con servicios, solo zonas agrestes. Para mi gusto son las mejores. Cuando acampé solo, por ejemplo en Tapera de Lagos, camino a Villa La Angostura, la experiencia fue tremenda. Pero uno nunca está solo del todo, lo acompaña el fuego y los sonidos del bosque.

– ¿Qué etapas fueron las más duras y por qué?

Yo no hablaría de etapas “duras”, como de un sufrimiento, porque amo el trekking y disfruté haciendo toda la Huella. Sí podría decir que hubo etapas más difíciles que otras, debido a la exigencia física, pero estas son siempre las más hermosas. La etapa al Lago Krugger es de las más exigentes, pero fue una de mis favoritas, al igual que el paso a Quillén.

Haciendo una excepción, hubo un momento que sí podría considerar “duro”, pero porque el camino no estaba señalizado. Me refiero a las etapas de Moquehue a Ñorquinco, que costaron mucho por tener que ir campo traviesa, sin sendero, y la lluvia empeoró las cosas. Lo viví como un desafío, pero al empezar no sabía que el tramo estaba deshabilitado. Esto no es un problema si el que va a hacer la Huella se informa previamente del estado del tramo.

– ¿Alguna anécdota linda que vas a atesorar en la memoria?

Fueron muchos días y muchos lugares, y cada día fue una anécdota distinta. Algo que me llamó la atención es la hermandad que se genera espontáneamente en el sendero… la gente me invitaba a compartir el fogón, el mate, la comida. Todos querían escuchar historias sobre el camino, en un clima de paz y generosidad totalmente espontáneos, sin distinción de edad ni lugar de origen. No me voy a olvidar más de la cálida recibida que tuvimos en el camping de “Doña Rosa”, en Ñorquinco, cuando llegamos totalmente mojados con mis amigos desde Moquehue. También hubo un grupo de chicos de Mendoza en particular, que me impactó por su espíritu alegre, tan sano y positivo. Hice amigos de muchos lugares, todos con sus historias… incluso de otros países. Cada cual contaba cómo había pasado los difíciles días de lluvia, en qué lugares se habían perdido, cuántas ampollas tenían en los pies, etc. Lamento no poder mencionarlos a todos, pero estoy muy agradecido de haberlos conocido.

Por otra parte, la Huella Andina tiene algo único que no tienen otros senderos: es una vivencia en su totalidad. Son tantos días y tantas horas de caminata lo que la hace tan especial: el contacto pleno con la naturaleza, el tiempo de silencio para reflexionar, el cambio total de rutina, la vida nómade y la austeridad. Todo esto hace que la Huella se convierta en un largo camino reflexivo, personalísimo, del cual uno vuelve renovado interiormente.

– En los últimos meses se canceló oficialmente el proyecto Huella Andina, pero los senderos siempre estarán allí.
Entonces, ¿qué le dirías a aquellos que están pensando en recorrerla?

La Huella Andina se pueden recorrer y el mayor desafío es la fuerza de voluntad. Me refiero a la Huella completa. Hay que estar decidido a hacerla y ser consientes de que habrá muchos obstáculos en el camino. Pueden tocar etapas deshabilitadas, haber lugares sin información suficiente, días con lluvia y frío, pero si uno se lo propone puede salir siempre adelante.

La clave es prepararse en dos aspectos:

1. Planificación: armando un equipo eficiente con tiempo, no necesariamente el más caro, pero sí liviano como para viajar cómodos. Habrá que estudiar el camino, para lo cual existe una fantástica guía gratuita en Internet con mapas y notas: enlace a la guía 2014 de la Huella Andina

2. Estado físico: haciendo actividad física todas las semanas, saliendo a correr, en bicicleta, acampando periódicamente, caminando y subiendo las escaleras con la mochila puesta, etc.

Los últimos consejos son:

Informen sobre su itinerario en cada centro de informes, en cada camping y en cada sede guarda parque posible. Esto les va a garantizar una mayor seguridad.

Consulten sobre el estado de los senderos. La mayoría de los senderos deshabilitados, pueden hacerse alternativamente por ruta.

Y por último, si quieren disfrutar más plenamente de la Huella, estudien la naturaleza con sus animales y sus plantas. Así aprenderán mejor a valorarla y cuidarla.

La Huella Andina es una experiencia única y personal. Estoy seguro de que los marcará de por vida.

La Huella Andina es una experiencia única y personal. Estoy seguro de que los marcará de por vida. Si tienen el tiempo disponible, anímense a hacerla completa. Solo hay que ponerse la meta y prepararse con tiempo.

¡Que tengan buenas caminatas!

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